lunes, 16 de febrero de 2009

La niña del parque


Había una vez una niñita sentada en un parque. Todos le pasaban por el lado y nunca nadie se detenía a preguntarle que le ocurría. Vestida con un traje descolorido, zapatos rotos y sucios, la pequeña niña se quedaba sentada mirando a todo el mundo pasar.
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Ella nunca trató de hablar, no dijo una palabra. Muchas personas pasaron pero nadie se detuvo. Al día siguiente yo decidí volver al parque a ver si la pequeña niña estaba ahí. Sí, ahí estaba. En el mismo lugar en el que estaba ayer. Con la misma mirada de tristeza en sus ojos. Me dirigí hacía ella; al acercarme note que en su espalda había una joroba. Ella me miró con una tristeza tan profunda que me rompió el alma. Me senté a su lado y sonriendo le dije:"hola". La pequeña me miró sorprendida y con una voz muy baja respondió a mi saludo.
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Hablamos hasta que los últimos rayos de sol desaparecieron. Cuando solo quedábamos nosotros dos y la oscuridad alrededor, le pregunté por qué estaba tan triste. La pequeña me miró y con lágrimas en los ojos me dijo: "Porque soy diferente". Yo respondí con una sonrisa: "Lo eres". Y ella dijo aún más triste: "Lo sé". Yo le dije: "Pequeña, ser diferente no es malo. Tu me recuerdas a un Ángel, dulce e inocente". Ella me miró, sonrió y por primera vez sus ojos brillaron con la luz de la alegría. Despacio ella se levantó y dijo: "¿Es cierto lo que acabas de decir?". "Sí", yo le respondí. "Eres como un pequeño Ángel guardián enviado para proteger a todos los que caminan por aquí". Ella movió su cabeza afirmativamente y sonrió. Ante mis ojos algo maravilloso ocurrió. Su joroba se abrió y dos hermosas alas salieron de ahí. Ella me miró sonriente y dijo: "Yo soy tu Ángel guardián". No sabía que decir. Ella me dijo: "Por primera vez pensaste en alguien mas. Mi misión está cumplida". Yo me levanté y pregunté por qué nadie le había ayudado. Ella me miró y sonriendo dijo: "Tú eres la única persona que podía verme". Y ante mis ojos desapareció.
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Después de ese encuentro mi vida cambió dramáticamente. Cuando pienses que solo te tienes a ti mismo, recuerda que tu Ángel guardián está siempre pendiente de ti.
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Quien sabe a lo mejor caminando por ahi algùn dia lo veamos, quizas en la realidad, quizas en sueños, solo se que alguien nos acompaña, alguien que brilla y nos mira con sus ojos de luz.


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domingo, 1 de febrero de 2009

¿Puedo dormir contigo?


Cuentan que era un niño miembro de una numerosa familia. Apenas alcanzaba los 6 años de edad; era bajo, no muy bien parecido, la vida no le favorecia, pues su físico no inspiraba la dulzura que el de sus demás hermanos. Él más bien era de piel arrugada a causas de un extraño hongo que le atacó al nacer, tenía los ojos desviados y algunos de sus dientes no crecieron correctamente, caminaba con cierto desaliento que lo mantenía en una posición jorobada, algo anormal para un niño de sólo 6 años. Sin embargo lo que no le dieron en belleza física se lo otorgaron en un inmenso amor hacia todos, amor que no era correspondido.
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Sus padres lo trataban con desprecio, era al último que le daban de comer y muchas veces era la sobra de los demás, él sin embargo miraba a su madre y sonreía con cierta ingenuidad y cariño como agradeciéndole el hecho de ser alimentado, ella por otra parte le devolvía una mirada de desprecio en acto déspota como deseando que tan horripilante criatura nunca hubiese nacido de sus entrañas. Él por otro lado siempre buscaba ganarse el aprecio de sus padres y hermanos halagándolos. En ocasiones se acercaba a su madre sin que ella lo notara y le pasaba sus manos por las mejillas , ella sentía de inmediato repugnancia y lo castigaba, pues las manos del niño estaban llenas de llagas, producto del extraño hongo que se había apoderado de su cuerpo. Él adoraba los castigos de su madre porque era la única forma que ella le dirigiera la palabra y se atreviera a tocarlo no importando que fuese para golpearlo, él sentía que cada golpe era un TE AMO.
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A él nunca le celebraron un cumpleaños, esos días eran como cualquier otro, incluso peores, nunca fue a la escuela, y sólo salía a la calle cuando sus padres en castigo lo mandaban a pasar la noche durmiendo a un lado de la puerta de la entrada, él sin embargo sólo los miraba y sonreía con esos ojos tan dulces y al mismo tiempo llenos de dolor. Lo que nadie nunca supo era que en esas heladas noches que pasaba en su pequeño y desaseado cuarto sólo deseaba que su madre le dijera ¿quieres dormir con nosotros?.
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En una noche nublada y obscura, pues no había luna, el niño sintió un extraño ruido que provenía de debajo de su cama, y como cualquier otro niño se llenó de pánico, camino a lo largo del tenebroso pasillo, muy despacio, hasta llegar al dormitorio de sus padres y entre la oscuridad les preguntó “¿puedo dormir esta noche con ustedes?... es que tengo mucho miedo”... miró y esbozó una sonrisa esperando una dulce respuesta, pero lo que sucedió después fue realmente macabro, su madre se levantó enfurecida y tomó al niño de la cabeza y lo golpeó sin compasión, le golpeaba la cabeza contra las paredes mientras repetía “¡¿no entiendes que eres un estorbo, que estás mejor muerto?!” él sólo alcanzaba a levantar sus llagosas manos y tratar de soltarse de la furia de su madre, pero todo fue inútil, lo llevó a un rincón y lo siguió golpeando hasta causarle la muerte –algunos se atreven a asegurar que el niño murió con esa misma sonrisa que ya parecía parte de su cuerpo y de su alma -.
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La cuestión radica en el hecho de que algunas personas, se despiertan a media noche o en la madrugada y sienten un extraño y escalofriante miedo, extienden sus manos y allí está es un cabello suave algunas veces largo y otras corto, una personita no muy grande más bien pequeña y acurrucada los acompaña, una personita que busca el amor de una madre.
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Por eso te digo que no sientas miedo cuando duermas sola, lo único que debes repetir en voz baja es “¿puedo dormir contigo?”... y él vendrá a hacerte compañía, esbozando su cálida y tierna sonrisa. No lo olvides nunca más dormirás sola...
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"Ojala que estas historias no se repitiesen en la realidad"
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Queria agradecer a mi amiga Maktub por dejarme compartir esta historia, pueden visitarla en su blog: shut-up-maktub


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miércoles, 14 de enero de 2009

Historias que enseñan


Entregando el otro pié.
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La historia nos la cuenta C. Fadiman:
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En cierta ocasión, al tomar un tren en el interior de la India, Gandhi tropezó con el escalón y se le cayó la sandalia del pie derecho. En ese mismo instante, el tren se puso en marcha, y no pudo recuperarla.
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Delante de todos los presentes, se quitó la sandalia del pie izquierdo, y la tiró por la ventana.“¿Por qué ha hecho eso?”, le preguntó un oficial inglés.“Una sandalia sola no sirve para nada, ni a mí ni a quien se encuentre la que se me ha caído. Ahora, por lo menos esa persona se podrá quedar con el par”.

En un mercado de Rio.

Un padre de la Iglesia de Copacabana esperaba pacientemente su turno para comprar carne en el supermercado, cuando una mujer intentó colarse en la fila. Comenzó entonces un festival de agresiones verbales por parte de los otros parroquianos, a los que la mujer respondía con idéntica vehemencia. Cuando el clima se hizo insoportable, alguien gritó:
“Eh, señora, Dios la ama”.“Fue impresionante,” cuenta el padre. “En un momento en el que a todos los movía el odio, alguien habló de amor. En ese mismo momento, la agitación desapareció como por encanto. La mujer se dirigió a su lugar correcto en la fila, y los parroquianos se disculparon por haber reaccionado tan agresivamente”.

Nunca es tarde.
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Joyce es una fotógrafa australiana, especializada en vida salvaje.“Cuando cumplí 60 años, pensé que la vida había terminado para mí,” cuenta.“Mis hijos ya estaban crecidos, y mis nietos ya no me tenían en cuenta. Un día, decidí acompañar a mi hijo en un viaje al desierto central de Australia. Acampamos, y como no había nada que hacer, ni nadie cerca, decidí emborracharme por primera vez en mi vida. Después de la segunda copa, tomé una cámara de video y me puse a filmar.Filmé el cielo, la tienda, todo lo que me apetecía. Pero estaba tan borracha, que me caí al suelo con la cámara. Me quedé allí unos instantes, y me fijé en una fila de hormigas caminando a mi lado.Era como si pudiese oír sus pasos, como si aquello fuese parte de un mundo en el que nunca había reparado. Filmé las hormigas caminando y descubrí mi vocación”.Cuando conversamos, hace ya algunos años, Joyce tenía 71 años.

Actuar o hablar…

Albert Schweitzer (1875-1965), médico y filósofo, viajó a África en 1913, decidido a dedicar el resto de su vida a trabajar junto a las tribus de Gabón.Un año después de su viaje estalló la Primera Guerra Mundial y fue requerido por representantes del movimiento pacifista.Le pedían que volviera a Europa, con el fin de ayudarles a combatir en la guerra.“Estoy haciendo lo posible por ayudar,” respondió Schweitzer. “Estoy aquí, luchando contra la miseria”.“Pero, ¿y la humanidad?,” preguntó la comisión de representantes.“Esta es la humanidad,” respondió Schweitzer, señalando a sus enfermos.“Esto es lo que puedo hacer, y representa más que los discursos sobre paz. Si alivio el dolor de algunos pocos, toda la raza humana se sentirá mejor”

Autor: Paulo Cohelo Extraído del Diario El Nacional – 05/03/2006© Traducido por Juan Campbell-Rodger
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Lamentablemente los conflictos y la guerra siguen vigentes y no aprendemos mucho de las historias que enseñan.
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miércoles, 17 de diciembre de 2008

Historia de amistad


HISTORIA DE AMISTAD
. Una pequeña historia... Un día, cuando ingrese en la secundaria, vi a un chico de mi clase caminando hacia su casa desde la escuela, su nombre era Claudio y estaba cargando todos sus libros. Pensé, ¿Porquè alguien trae todos sus libros a casa siendo viernes? debe ser un "nerd" o algo asi. Yo en cambio tenìa planeado un gran fin de semana (fiestas y una reunion con algunas amigas por la tarde), así que solo me encogí de hombros y seguí mi camino.

Mientras caminaba, vi a un grupo de chicos corriendo hacia
Claudio, sin motivo alguno chocaron contra èl tirandole los libros que traía cargando y lo empujaron para que cayera al suelo. Sus anteojos salieron volando y vi como estos caian hasta desplomarse en el pasto a unos tres metros donde èl se hallaba. Lo mirè y observe una terrible tristeza en sus ojos, me acerque hacia èl y mientras se arrastraba hacia sus anteojos, vi sus lagrimas cayendo por su rostro. Mientras le entregaba sus anteojos, le dije: - Esos tipos son unos idiotas. Deberían ocuparse en algo. Me miro y dijo: -Oye, Gracias! . Había una enorme sonrisa en su cara. Era una de esas sonrisas que mostraba autentica gratitud. Le ayude a recoger sus libros y le pregunte donde vivía. Resulto que vivía cerca de mi casa, así que le pregunte por que nunca lo había visto en el vecindario. Dijo que había ido a una escuela privada anteriormente (yo nunca me había juntado con un chico de una escuela privada).

Hablamos en el camino a casa. Resulto ser un chico muy agradable. Lo invite a conocer a mis amigos un sábado en la mañana y acepto. Pasamos juntos el fin de semana y mientras mas lo conocía, mas me agradaba. Mis amigos pensaban igual. Llego la mañana del lunes y allí estaba
Claudio de nuevo con su enorme montón de libros. Lo detuve y le dije que si continuaba así, iba a conseguir muy buenos músculos. El simplemente se río, y me paso la mitad de los libros. Durante los siguientes cuatro años, Claudio y yo nos convertimos en los mejores amigos. Cuando estábamos por salir de la secundaria y empezamos a pensar en la Universidad. Claudio escogió El Salvador, mientras que yo escogí la UBA.

Yo sabia que siempre seriamos amigos y que la distancia nunca serìa un problema. El decidió convertirse en doctor y yo conseguí una beca para estudiar en la escuela de negocios. Lo molestaba todo el tiempo de que fuese tan estudioso. incluso fue de los primeros seleccionados por Universidades y se estaba preparando para el discurso del día de graduación.

El día de la graduación se vistiò de traje, era uno de esos días en que èl estaba nervioso. Así que le di una palmada en la espalda y le dije:
-Oye, amigo, todo va a salir muy bien!. Me mirò con una de esas miradas (de agradecimiento) sonrió y dijo:- Gracias!.

Mientras empezaba su discurso, aclaro su garganta, y empezó:
"El tiempo de Graduación es el de agradecer a aquellos que nos ayudaron a lograrlo a través de esos años difíciles; nuestros padres, nuestros maestros, nuestros hermanos, tal vez un entrenador... pero mas que nada, a los amigos. Estoy aquí para decirles que ser "un amigo" es el mejor regalo que le puedes dar a alguna persona".

-Les voy a contar una historia ; prosiguió, (Yo, miraba incrédulamente a mi amigo mientras contaba la historia del primer día en que nos conocimos). Había planeado suicidarse ese fin de semana. Nos contó acerca de como había vaciado su casillero para que su Mama no tuviera que hacerlo después y estaba llevando sus cosas a la casa. Me miro profundamente y me regalo una sonrisa. Prosiguiò:- Gracias a Dios, fui salvado. Mi amiga me salvo de hacer lo indecible. Oí una exclamación de la multitud, mientras èl me miraba y yo de reojo veìa a sus padres mirándome y sonriendo agradecidamente. Hasta ese momento no me habìa dado cuenta de la profundidad de esto, habia estado en el momento justo y gracias a mi preocupaciòn por èl no logrò efectuar lo que pensaba cometer.

Pasaron los años y yo ya estaba casada, es cuando me llegò un email de un amigo de
Claudio contandome que èl habìa fallecido hace unos dìas. Sentì mucha tristeza en ese momento recordando todas las cosas que habiamos pasado antes. Pero el email concluia contandome algo que desconocìa. Claudio sufria de una enfermedad incurable, por ello ese dìa que nos conocimos èl habìa decidido suicidarse.

En el email, su amigo me decia de lo agradecido que estaba
Claudio conmigo porque a pesar de que su vida no iba a ser muy larga, sintiò el amor de muchas personas mientras estuvo en vida. El email no decìa mas, habìa perdido a mi amigo dejandome un triste pero bello recuerdo.

Y recuerda:
"Los amigos son Ángeles que nos ponen en pie cuando nuestras alas tienen problemas al recordar como volar."
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BUENO ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO LA HISTORIA QUE ENCONTRE, LES DESEO A TODOS QUE PASEN UNAS TRANQUILAS FIESTAS CON SU FAMILIA Y AMIGOS, NO COMAN MUCHO :)
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jueves, 20 de noviembre de 2008

El cementerio


EL CEMENTERIO. Cuando somos pequeños, una de las cosas que más nos impresionan y que a la vez menos comprendemos es la muerte. Y generalmente explicarles a sus hijos qué es la muerte y por qué existe es una de las tareas más difíciles que han de afrontar los padres. Yo os voy a contar cómo me explicó mi madre lo que era la muerte.

Cuando yo era pequeño, el día 1 de Noviembre, fuimos al pueblo donde nació mi madre. Esto me sorprendió porque a aquel pequeño pueblo sólo íbamos en verano y alguna que otra
Semana Santa. Cuando estábamos en el pueblo mi madre me llevó a un jardín, y mientras andábamos por un sendero ella me empezó a describir como era el cementerio donde estaban enterrados mis antepasados. Me describió lápidas, tumbas, cruces, ángeles de piedra y de mármol... y yo le estaba viendo todo.

Yo no comprendía como todos mis antepasados, mis abuelos, bisabuelos, tatarabuelos... y los de todos los demás podían estar en tan poco espacio. Estaban allí todos juntos, cuando nosotros, que somos muchos menos necesitamos grandes edificios, y mucho espacio para correr... Vimos la tumba de mi tía
Pilar, que había muerto no hace mucho de una grave enfermedad. En su epitafio ponía: "Amó y fue amada por todos."

Seguimos andando y mi madre me mostró los nichos. Y vi como allí, en cajas de zapatos, se encontraban cerca unos de otros, vecinos que antes no se podían soportar.

Llegamos a un cementerio abandonado. Allí todo era un gran caos, las cosas estaban desordenadas y nadie se acordaba ya de las personas que había allí enterradas, porque no quedaba nadie que las tuviese en su memoria. Aquel lugar me daba escalofríos, miré a mi madre y no parecía asustada, pues si ella no estaba asustada, yo tampoco tenía por qué estarlo. Mi madre se sentó en un banco de piedra. El frío del mármol hizo que un escalofrío subiese por mi espalda y me pusiese los pelos de punta. Pero mi madre no parecía preocupada, así que yo tampoco tenía por qué estarlo. Y tampoco se preocupó mi madre cuando se escuchó un sonido de dos piedras rozando.

Y fue entonces cuando vi que la losa de la lápida que estaba frente a nosotros se estaba moviendo para dejar la tumba abierta. De allí salió lo que quedaba del ser que habitaba aquella tumba y comenzó a leer el epitafio de su tumba:
"Murió a los 51 años. Fue honesto, amó a sus personas queridas y murió amado por todos."

Entonces aquel ser cogió algo del suelo y fue borrando una a una las letras de su epitafio, y cuando hubo terminado sopló y esparció el polvo. Entonces con su huesudo dedo índice comenzó a escribir en la lápida:
"Murió a los 51 años" pensé que eso era igual que antes, pero lo siguiente era absolutamente diferente, "pronunció constantes palabras groseras para matar a su padre del que quería heredar, maltrató a su mujer y murió de forma ruin." Miré a mi madre, pero ella estaba tranquila, así que yo también debía estarlo.
Miré a mi alrededor y vi que todo el cementerio se había levantado y estaba escribiendo en sus epitafios la verdad que sus familiares habían querido ocultar u olvidar. Cuando llegué a la tumba de mi tía Pilar ponía: "salió a engañar a su marido, enfermó y murió"

Entonces ya no pude aguantar más y grité:
- ¿Qué es todo esto mamá?, ¿Qué está pasando? -

Y vi, al final del cementerio, en una tapia, a una sombra que no había salido de ninguna tumba. Estaba escribiendo algo en la pared. Me acerqué y vi que decía:

"Soy aquella de la que todos hablan y nadie conoce. Y porque no me conocen me calumnian, mientras que aquellos que me conocen callan y no me defienden. Todos tratan de evitar conocerme, pero todos acaban recibiendo mi visita. Y cuando por fin me encuentran descansan. Pero yo nunca descanso."

Me encontraron desvanecido y traspuesto en un frío banco de piedra, y así fue como descubrí qué era la muerte.
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Cuentos de la cofradia.
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lunes, 27 de octubre de 2008

Historia de una victoria


Esta historia comenzó en Winchester, Massachusetts, hace 43 años.
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Cuando nació el hijo de
Dick Hoyt, el pequeño Rick, ocurrio que de alguna manera se le enredó el cordón umbilical alrededor de su cuello, dañando su cerebro y sus extremidades.

Los doctores le dijeron a Dick Hoyt y a su esposa que el pequeño Rick iba a ser un vegetal para el resto de su vida. Pero Dick Hoyt, el padre de Rick, notó la manera en que los ojos de su hijo le siguieron por la habitación y en ese momento inició su esperanza.

Cuando
Rick cumplió 11 años de edad, su padre lo llevó al departamento de ingeniería en la Universidad Tufts y preguntó si había algo para ayudar al niño a comunicarse. -De ninguna manera,” le respóndieron. “no ocurre nada en su cerebro.”

“Cuéntale un chiste” exclamo Dick a uno de los ingenieros de la Unversidad. Asi lo hicieron. Rick sonrió.

Resulta que mucho ocurría en su cerebro, lograrón crear un sistema en el que a través de un equipo, le permitió controlar el cursor al tocar un interruptor con el lateral de la cabeza. Rick finalmente pudo comunicarse, escribiendo a través del computador. Sus primeras palabras: “arriba Bruins! ” (Un famoso equipo de hockey sobre hielo).

Después de un tiempo el padre escuchó que un joven de secundaria había quedado paralizado en un accidente y la escuela organizó un maratón de caridad para él.
Rick logró escribir a su padre, “Papá, quiero participar”.

“Sí claro” dijo el Papá de Rick de una manera sarcástica . "Jamás he corridó más de una milla seguida, cómo voy a empujar a mi hijo cinco millas? " Sin embargo, lo intentó. "Después de la carrera parecía yo el minusválido, por dos semanas estuve adolorido como nunca antes dijo Dick el Padre.

Ese día cambió la vida de
Rick por completo. “Papá,” Le escribió, en el monitor “cuando estábamos en la carrera, pude sentir como si ya no era más discapacitado”.

Y esa frase le cambió la vida de
Dick. A partir de ese momento se propuso a darle a Rick ese sentimiento tan a menudo como podía. Logró desarrollar una condición física lo suficientemente fuerte que él y Rick estaban dispuestos a tratar de participar en la Maratón de Boston en 1979.

“De ninguna manera”, le dijeron los organizadores a Dick. Los Hoyt’s no eran un solo corredor, y que esta no era una carrera para gente en silla de ruedas. Así que, por los primeros años Rick y Dick sólo se unían a la carrera en forma extra oficial corriendo de todos modos con el resto de la gente sin ser parte formal del evento.

Unos años después, encontraron la manera de entrar en la carrera oficial. En 1983, corrieron en otro maratón tan rápido que lograron hacer el tiempo requerido para calificar en la carrera de Boston al año siguiente.

Entonces alguien dijo: “Oye, Dick, ¿por qué no un triatlón?”

¿Cómo es que un tipo, que nunca aprendió a nadar y no ha andado en bicicleta desde que tenía seis años, iba a arrastrar a su hijo de 110 libras a través de un triatlón?

Sin embargo,
Dick Lo intentó pór su hijo.

EL día de hoy han hecho 212 triatlones, incluyendo cuatro agotadoras competencias de 15 horas en la famosa carrera de Ironman en Hawai.

Este año, con las edades 65 y 43, Dick y Rick terminaron su 24vo Maratón de Boston, llegando en la posición número 5083, en una carrera donde corren más 20,000 participantes. ¿Su mejor momento? Dos horas y 40 minutos en 1992, sólo a 35 minutos del récord mundial, que si te pones a pensar fué hecho por una persona que empujaba a otro hombre en una silla de ruedas.

La emocion de participar y hacer algo grande por alguien que amas creo que desde ya los hace ser victoriosos. He aqui el video :





viernes, 26 de septiembre de 2008

Las torres del dolor


Louise pulsaba desesperadamente la tecla verde de su móvil, marcando y remarcando el número que durante los últimos 25 minutos llevaba intentando contactar. Era imposible, la red estaba saturada y las pocas ocasiones que había conseguido comunicación la voz de una operadora indicando que el móvil se enocontraba apagado o fuera de cobertura le había respondido para su desolación.
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Aún no había marchado al trabajo, su flexibilidad horaria de ser comercial de una de las más importates operadoras de móviles estadounidense, le permitía disfrutar de la comodidad de su cama. Pero un sonido estridente le había hecho mirar a través de la ventana de su apartamento de Hester Street, un gigante columna de humo salía de una de las torres del World Trade Center. Un latigazo recorrió todo su cuerpo, su esposo, Ben, ya se econtraba en la oficina desde hacía un par de horas. Sú movil no dejaba de marcar y remarcar el número tanto del móvil de Ben como el de su trabajo. No estaba segura, pero pensaba que la columna de humo nacía muy cerca de la planta donde Ben tenía el despacho de su buffette de abogados.
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- No… no… Vamos Ben, coge el teléfono…. ¡Coge el maldito teléfono! ¡Quieres sonar de una vez!
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Louise estaba histérica en su casa, la televisión retransmitía en directo las imágenes, horririzada veía como ardía la torre, se acercó a la ventana la imagen real era mucho más sobrecogedora. En el horizonte pudo ver como un avión volaba… se estaba acercando a la torre… cada vez más… cada vez más cerca… Se va a estrellar…
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El móvil de Louise cayó al suelo mientra veía como un segundo avión se estrellaba contra la otra torre. Pegó su cabeza contra el cristal de la ventana, mientras poco a poco se deslizaba hacia el suelo hasta caer de rodillas. Estaban siendo atacados, dos accidentes, en el mismo lugar y de la misma forma no podían ocurrir tan seguidos.
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El miedo la sacudía por completo y poco a poco empezó a asumir que aquel beso de buenos días que Ben le había dado era el último beso que seguramente recibirìa de él.
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Avanzaban las horas, seguía sin recibir ningún tipo de respuesta. De repente un temblor hizo sacudir todo Manhattan, una de las torres se desplomaba, la torre en la que Ben trabaja.
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Louise comenzó a llorar mirando al horizonte, con el movil en la mano, mientras intentaba buscar un consuelo que no encontraba tras el cristal de la ventana. Las ambulancias y los coches de bomberos pasaban por debajo de su casa a velocidades incalcublabes, la gente corría. Ella no sabía que hacer, era todo demasiado, no hacía más de 3 horas que Ben se había despedido de ella, lo que no sabía que lo había hecho para siempre.
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Hoy 11 de Septiembre de 2008 Louise no ha ido a trabajar, acudía acompañada de su hijo Benjamin de 7 años y medio de edad para rendir honor a las 3000 personas que como Ben fueron sangre inocente derramada, “Nuestro mundo quedó roto” rezaba el discurso conmemorativo. Nuestro mundo y lo que es peor, la vida de miles de personas.
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Tomado del blog : Asì es la vida
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Tambien encontre el video curioso de los 20 dolares que al doblarlos se ven las torres gemelas y el pentagono incendiandose, ¿casualidades? asi parece, saludos.







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sábado, 6 de septiembre de 2008

El acróstico


Él ni siquiera entendía la naturaleza del pedido. Ella le explicó que se trataba de escribir su nombre en forma vertical y después hacer un verso que empezara con cada letra. "Yo de poesía no sabía nada", recuerda ahora. La única manera de salvar aquella situación era prometerle llevárselo al día siguiente escrito en el viejo cuaderno que llevaba ahora en sus manos.
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De repente, se le ocurrió visitar a un amigo suyo, varios años mayor, que se consideraba poeta. "No te preocupes, yo te lo hago, preséntalo como si fuera tuyo", le dijo. Realizó el acróstico y el joven Hahn lo copió con su letra para entregárselo a la dama al día siguiente. "Llegué a la plaza y salió la niña. Lo primero que me pidió fue el acróstico", explica. Al leerlo, ella dedujo que aquellos maduros versos enamorados no podían ser de su autoría. "Por supuesto, me negué y me hice el ofendido. Entonces me pidió que le escribiera otro allí mismo. Yo pensé, total, que me salga cualquier cosa. Por último, le digo que el otro me salió mejor porque lo pensé mucho rato. Hice uno como podía, y se lo entregué. Al leerlo, ella respondió : Te creo".
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De regreso a casa, el debutante poeta pensaba en lo fácil que le había resultado escribir aquellos versos. "Llegué a casa muy entusiasmado con esta especie de juguete nuevo que había descubierto, y escribí un poema tras otro hasta llenar un cuaderno", recuerda Hahn. Pero sucede que, volviendo del colegio, leyendo sus poemas, pensó que a nadie le importaria leer lo que èl sentìa. Entonces tomó aquel cuaderno y lo lanzó al río.
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Pasaron algunas horas y arrepentido decidiò volver al rìo a recuperar aquellos poemas que con tanta inspiraciòn habìa creado. Al acercarse se fijo que una silueta femenina sostenìa aquel viejo cuarderno. Lleno de verguenza tratò de alejarse para no ser visto, sin embargo, la voz de la joven le hizo detenerse y bajar la cabeza para no verla.
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Èl le explicò por que lo habìa hecho y le confesò que el acròstico que le habìa encargado no lo habia escrito èl.

"Yo ya lo sabia " dijo ella " Pero tambien me fije que los demas poemas que escribistes despues, todos estaban dedicados para mi, por eso te perdono ". Ambos sonrieron mutuamente, y al abrir el cuaderno de nuevo Hahn vio que la hoja del acròstico ya no estaba, alguien la habìa arrancado.

Ella lo mirò y le dijo: "el acròstico que te hice escribir no era para mi, era para una amiga, ella necesitaba uno y no sabìa como hacerlo... la hoja que arranque la tiene ahora su nuevo novio, pues ella descubriò que fue èl quien en verdad escribio el acròstico"

Así nacieron los primeros poemas que Hahn se animó a publicar a los 17 años, considerado hoy el autor chileno más importante de la generación del sesenta, reconocido por su personalísima manera de conciliar el habla coloquial con sus lecturas de la lírica del Siglo de Oro español, siempre recordará con cariño a aquella niña que no solo fue la musa de su creación sino también de su autocrítica.
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Historia adaptada por Marco Escobedo sobre el poeta Óscar Hahn.

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