
lunes, 16 de febrero de 2009
La niña del parque

domingo, 1 de febrero de 2009
¿Puedo dormir contigo?

miércoles, 14 de enero de 2009
Historias que enseñan

En un mercado de Rio.
Un padre de la Iglesia de Copacabana esperaba pacientemente su turno para comprar carne en el supermercado, cuando una mujer intentó colarse en la fila. Comenzó entonces un festival de agresiones verbales por parte de los otros parroquianos, a los que la mujer respondía con idéntica vehemencia. Cuando el clima se hizo insoportable, alguien gritó: “Eh, señora, Dios la ama”.“Fue impresionante,” cuenta el padre. “En un momento en el que a todos los movía el odio, alguien habló de amor. En ese mismo momento, la agitación desapareció como por encanto. La mujer se dirigió a su lugar correcto en la fila, y los parroquianos se disculparon por haber reaccionado tan agresivamente”.
Nunca es tarde.
.
Actuar o hablar…
Albert Schweitzer (1875-1965), médico y filósofo, viajó a África en 1913, decidido a dedicar el resto de su vida a trabajar junto a las tribus de Gabón.Un año después de su viaje estalló la Primera Guerra Mundial y fue requerido por representantes del movimiento pacifista.Le pedían que volviera a Europa, con el fin de ayudarles a combatir en la guerra.“Estoy haciendo lo posible por ayudar,” respondió Schweitzer. “Estoy aquí, luchando contra la miseria”.“Pero, ¿y la humanidad?,” preguntó la comisión de representantes.“Esta es la humanidad,” respondió Schweitzer, señalando a sus enfermos.“Esto es lo que puedo hacer, y representa más que los discursos sobre paz. Si alivio el dolor de algunos pocos, toda la raza humana se sentirá mejor”
Autor: Paulo Cohelo Extraído del Diario El Nacional – 05/03/2006© Traducido por Juan Campbell-Rodger
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Historia de amistad

Mientras caminaba, vi a un grupo de chicos corriendo hacia Claudio, sin motivo alguno chocaron contra èl tirandole los libros que traía cargando y lo empujaron para que cayera al suelo. Sus anteojos salieron volando y vi como estos caian hasta desplomarse en el pasto a unos tres metros donde èl se hallaba. Lo mirè y observe una terrible tristeza en sus ojos, me acerque hacia èl y mientras se arrastraba hacia sus anteojos, vi sus lagrimas cayendo por su rostro. Mientras le entregaba sus anteojos, le dije: - Esos tipos son unos idiotas. Deberían ocuparse en algo. Me miro y dijo: -Oye, Gracias! . Había una enorme sonrisa en su cara. Era una de esas sonrisas que mostraba autentica gratitud. Le ayude a recoger sus libros y le pregunte donde vivía. Resulto que vivía cerca de mi casa, así que le pregunte por que nunca lo había visto en el vecindario. Dijo que había ido a una escuela privada anteriormente (yo nunca me había juntado con un chico de una escuela privada).
Hablamos en el camino a casa. Resulto ser un chico muy agradable. Lo invite a conocer a mis amigos un sábado en la mañana y acepto. Pasamos juntos el fin de semana y mientras mas lo conocía, mas me agradaba. Mis amigos pensaban igual. Llego la mañana del lunes y allí estaba Claudio de nuevo con su enorme montón de libros. Lo detuve y le dije que si continuaba así, iba a conseguir muy buenos músculos. El simplemente se río, y me paso la mitad de los libros. Durante los siguientes cuatro años, Claudio y yo nos convertimos en los mejores amigos. Cuando estábamos por salir de la secundaria y empezamos a pensar en la Universidad. Claudio escogió El Salvador, mientras que yo escogí la UBA.
Yo sabia que siempre seriamos amigos y que la distancia nunca serìa un problema. El decidió convertirse en doctor y yo conseguí una beca para estudiar en la escuela de negocios. Lo molestaba todo el tiempo de que fuese tan estudioso. incluso fue de los primeros seleccionados por Universidades y se estaba preparando para el discurso del día de graduación.
El día de la graduación se vistiò de traje, era uno de esos días en que èl estaba nervioso. Así que le di una palmada en la espalda y le dije: -Oye, amigo, todo va a salir muy bien!. Me mirò con una de esas miradas (de agradecimiento) sonrió y dijo:- Gracias!.
Mientras empezaba su discurso, aclaro su garganta, y empezó:
"El tiempo de Graduación es el de agradecer a aquellos que nos ayudaron a lograrlo a través de esos años difíciles; nuestros padres, nuestros maestros, nuestros hermanos, tal vez un entrenador... pero mas que nada, a los amigos. Estoy aquí para decirles que ser "un amigo" es el mejor regalo que le puedes dar a alguna persona".
-Les voy a contar una historia ; prosiguió, (Yo, miraba incrédulamente a mi amigo mientras contaba la historia del primer día en que nos conocimos). Había planeado suicidarse ese fin de semana. Nos contó acerca de como había vaciado su casillero para que su Mama no tuviera que hacerlo después y estaba llevando sus cosas a la casa. Me miro profundamente y me regalo una sonrisa. Prosiguiò:- Gracias a Dios, fui salvado. Mi amiga me salvo de hacer lo indecible. Oí una exclamación de la multitud, mientras èl me miraba y yo de reojo veìa a sus padres mirándome y sonriendo agradecidamente. Hasta ese momento no me habìa dado cuenta de la profundidad de esto, habia estado en el momento justo y gracias a mi preocupaciòn por èl no logrò efectuar lo que pensaba cometer.
Pasaron los años y yo ya estaba casada, es cuando me llegò un email de un amigo de Claudio contandome que èl habìa fallecido hace unos dìas. Sentì mucha tristeza en ese momento recordando todas las cosas que habiamos pasado antes. Pero el email concluia contandome algo que desconocìa. Claudio sufria de una enfermedad incurable, por ello ese dìa que nos conocimos èl habìa decidido suicidarse.
En el email, su amigo me decia de lo agradecido que estaba Claudio conmigo porque a pesar de que su vida no iba a ser muy larga, sintiò el amor de muchas personas mientras estuvo en vida. El email no decìa mas, habìa perdido a mi amigo dejandome un triste pero bello recuerdo.
Y recuerda: "Los amigos son Ángeles que nos ponen en pie cuando nuestras alas tienen problemas al recordar como volar."
jueves, 20 de noviembre de 2008
El cementerio

Cuando yo era pequeño, el día 1 de Noviembre, fuimos al pueblo donde nació mi madre. Esto me sorprendió porque a aquel pequeño pueblo sólo íbamos en verano y alguna que otra Semana Santa. Cuando estábamos en el pueblo mi madre me llevó a un jardín, y mientras andábamos por un sendero ella me empezó a describir como era el cementerio donde estaban enterrados mis antepasados. Me describió lápidas, tumbas, cruces, ángeles de piedra y de mármol... y yo le estaba viendo todo.
Yo no comprendía como todos mis antepasados, mis abuelos, bisabuelos, tatarabuelos... y los de todos los demás podían estar en tan poco espacio. Estaban allí todos juntos, cuando nosotros, que somos muchos menos necesitamos grandes edificios, y mucho espacio para correr... Vimos la tumba de mi tía Pilar, que había muerto no hace mucho de una grave enfermedad. En su epitafio ponía: "Amó y fue amada por todos."
Seguimos andando y mi madre me mostró los nichos. Y vi como allí, en cajas de zapatos, se encontraban cerca unos de otros, vecinos que antes no se podían soportar.
Llegamos a un cementerio abandonado. Allí todo era un gran caos, las cosas estaban desordenadas y nadie se acordaba ya de las personas que había allí enterradas, porque no quedaba nadie que las tuviese en su memoria. Aquel lugar me daba escalofríos, miré a mi madre y no parecía asustada, pues si ella no estaba asustada, yo tampoco tenía por qué estarlo. Mi madre se sentó en un banco de piedra. El frío del mármol hizo que un escalofrío subiese por mi espalda y me pusiese los pelos de punta. Pero mi madre no parecía preocupada, así que yo tampoco tenía por qué estarlo. Y tampoco se preocupó mi madre cuando se escuchó un sonido de dos piedras rozando.
Y fue entonces cuando vi que la losa de la lápida que estaba frente a nosotros se estaba moviendo para dejar la tumba abierta. De allí salió lo que quedaba del ser que habitaba aquella tumba y comenzó a leer el epitafio de su tumba: "Murió a los 51 años. Fue honesto, amó a sus personas queridas y murió amado por todos."
Entonces aquel ser cogió algo del suelo y fue borrando una a una las letras de su epitafio, y cuando hubo terminado sopló y esparció el polvo. Entonces con su huesudo dedo índice comenzó a escribir en la lápida: "Murió a los 51 años" pensé que eso era igual que antes, pero lo siguiente era absolutamente diferente, "pronunció constantes palabras groseras para matar a su padre del que quería heredar, maltrató a su mujer y murió de forma ruin." Miré a mi madre, pero ella estaba tranquila, así que yo también debía estarlo.
Entonces ya no pude aguantar más y grité: - ¿Qué es todo esto mamá?, ¿Qué está pasando? -
Y vi, al final del cementerio, en una tapia, a una sombra que no había salido de ninguna tumba. Estaba escribiendo algo en la pared. Me acerqué y vi que decía:
"Soy aquella de la que todos hablan y nadie conoce. Y porque no me conocen me calumnian, mientras que aquellos que me conocen callan y no me defienden. Todos tratan de evitar conocerme, pero todos acaban recibiendo mi visita. Y cuando por fin me encuentran descansan. Pero yo nunca descanso."
Me encontraron desvanecido y traspuesto en un frío banco de piedra, y así fue como descubrí qué era la muerte.
lunes, 27 de octubre de 2008
Historia de una victoria
Cuando nació el hijo de Dick Hoyt, el pequeño Rick, ocurrio que de alguna manera se le enredó el cordón umbilical alrededor de su cuello, dañando su cerebro y sus extremidades.
Los doctores le dijeron a Dick Hoyt y a su esposa que el pequeño Rick iba a ser un vegetal para el resto de su vida. Pero Dick Hoyt, el padre de Rick, notó la manera en que los ojos de su hijo le siguieron por la habitación y en ese momento inició su esperanza.
Cuando Rick cumplió 11 años de edad, su padre lo llevó al departamento de ingeniería en la Universidad Tufts y preguntó si había algo para ayudar al niño a comunicarse. -”De ninguna manera,” le respóndieron. “no ocurre nada en su cerebro.”
“Cuéntale un chiste” exclamo Dick a uno de los ingenieros de la Unversidad. Asi lo hicieron. Rick sonrió.
Resulta que mucho ocurría en su cerebro, lograrón crear un sistema en el que a través de un equipo, le permitió controlar el cursor al tocar un interruptor con el lateral de la cabeza. Rick finalmente pudo comunicarse, escribiendo a través del computador. Sus primeras palabras: “arriba Bruins! ” (Un famoso equipo de hockey sobre hielo).
Después de un tiempo el padre escuchó que un joven de secundaria había quedado paralizado en un accidente y la escuela organizó un maratón de caridad para él. Rick logró escribir a su padre, “Papá, quiero participar”.
“Sí claro” dijo el Papá de Rick de una manera sarcástica . "Jamás he corridó más de una milla seguida, cómo voy a empujar a mi hijo cinco millas? " Sin embargo, lo intentó. "Después de la carrera parecía yo el minusválido, por dos semanas estuve adolorido como nunca antes” dijo Dick el Padre.
Ese día cambió la vida de Rick por completo. “Papá,” Le escribió, en el monitor “cuando estábamos en la carrera, pude sentir como si ya no era más discapacitado”.
Y esa frase le cambió la vida de Dick. A partir de ese momento se propuso a darle a Rick ese sentimiento tan a menudo como podía. Logró desarrollar una condición física lo suficientemente fuerte que él y Rick estaban dispuestos a tratar de participar en la Maratón de Boston en 1979.
“De ninguna manera”, le dijeron los organizadores a Dick. Los Hoyt’s no eran un solo corredor, y que esta no era una carrera para gente en silla de ruedas. Así que, por los primeros años Rick y Dick sólo se unían a la carrera en forma extra oficial corriendo de todos modos con el resto de la gente sin ser parte formal del evento.
Unos años después, encontraron la manera de entrar en la carrera oficial. En 1983, corrieron en otro maratón tan rápido que lograron hacer el tiempo requerido para calificar en la carrera de Boston al año siguiente.
Entonces alguien dijo: “Oye, Dick, ¿por qué no un triatlón?”
¿Cómo es que un tipo, que nunca aprendió a nadar y no ha andado en bicicleta desde que tenía seis años, iba a arrastrar a su hijo de 110 libras a través de un triatlón?
Sin embargo, Dick Lo intentó pór su hijo.
EL día de hoy han hecho 212 triatlones, incluyendo cuatro agotadoras competencias de 15 horas en la famosa carrera de Ironman en Hawai.
Este año, con las edades 65 y 43, Dick y Rick terminaron su 24vo Maratón de Boston, llegando en la posición número 5083, en una carrera donde corren más 20,000 participantes. ¿Su mejor momento? Dos horas y 40 minutos en 1992, sólo a 35 minutos del récord mundial, que si te pones a pensar fué hecho por una persona que empujaba a otro hombre en una silla de ruedas.
La emocion de participar y hacer algo grande por alguien que amas creo que desde ya los hace ser victoriosos. He aqui el video :
viernes, 26 de septiembre de 2008
Las torres del dolor
.
sábado, 6 de septiembre de 2008
El acróstico

Èl le explicò por que lo habìa hecho y le confesò que el acròstico que le habìa encargado no lo habia escrito èl.
Ella lo mirò y le dijo: "el acròstico que te hice escribir no era para mi, era para una amiga, ella necesitaba uno y no sabìa como hacerlo... la hoja que arranque la tiene ahora su nuevo novio, pues ella descubriò que fue èl quien en verdad escribio el acròstico"
.

