
Ciertamente no soy perfecto ni nadie lo es, con ello he recordado la ocaciòn en que le engañe a mi mamà con los 20 soles del mercado, para asì poder comprarme ese juego que me obsesionaba y que en ese tiempo me parecìa muy bueno, hablo del famoso Monopoly, ahora que lo pienso bien, me parece un juego bastante aburrido y eso de ganar y esperar a que caigan todos los demas en mis propiedades como cristianos frente a los leones me resulta ahora hasta sàdico por no decirlo de otra manera, sobretodo si uno va ganando.
En el colegio fuì un alumno bastante aceptable en promedios, pero como en toda historia siempre aparece el compañero del lado que te dice que no es necesario estudiar y que todo se arregla con copiar, esa vez le hice caso. En realidad era cosa de levantar el cuaderno y ponerlo en el cajon de la carpeta, pasando hojas tras hoja, mientras la profesora miraba por todos lados, pero claro en alguien que siempre estudiaba como yo seguramente nùnca pondrìa sus ojos sesgados para ver lo que hacìan mis manos en ese momento, el nombre de mi querida profesora no lo dirè, pero las maestras chinitas ya se iran dando cuenta de quien hablo como es de suponerse. Esa vez no saque una buena nota pero si la calificaciòn necesaria que me ayudarìa a pasar con tranquilidad el curso. Sea como fuese nunca màs volvi a copiar, ademas que no era necesario para mì, todo ese panorama de ser descubierto me producìa muchos nèrvios y angustias. En otras palabras para copiar en el examen hay que ser frios, hàbiles u odiar el esfuerzo.
Algo mucho peor que copiar es querer sobornar a un profesor con un làpicero para que te ponga buena nota, eso la verdad me causa mucha risa ahora, pero en ese tiempo creo que la juventud nos hacia hacer cada cosa por pasar las materias de la escuela, ademas que siempre habìa odiado las matemàticas. El profesor de dicho curso finalmente nunca acepto el lapicero dorado y una colonia cara que le ofrecimos con mi amigo, en realidad pasar por esas situaciones es toda una experiencia casi surrealista, ver su mirada puesta en el metal del bolìgrafo, sentados en su pupitre decidiendo nuestra suerte y porque no con el riesgo de ser castigados por la escuela, te hace pensar que estabamos muy locos para creer que èl se iba a dejar convencer por algo tan pequeño como ese objeto o un poco de perfume para aromatizar su enternado cuerpo.
En realidad nùnca pensè que todo eso iba a funcionar. Esa vez nos dijo que lo que hacìamos estaba mal y nos mandò a estudiar prometiendonos que no dirìa nada a la Directora de todo lo sucedido. El dia del exàmen cuando nos entregaron los resultados pudimos ver que habìamos aprobado, ademas que nos enteramos que no volveriamos a ver màs a ese profesor incorruptible ajeno ademas al olor de las colonias, pues este habia renunciado para irse a otra escuela, despues de ello me jubilarìa automaticamente de esas practicas gansteriles para ponerme a estudiar de verdad.
Hacer el mal o ser malo puede en muchos casos tomarse por algunos como una mera travesura, pero las consecuencias de nuestro daño, no solo afecta al que recibe el daño, nos va curtiendo de un sentimiento de inhumanidad o frialdad sobre el sufrimiento de los demas, nos volvemos insensibles, ya hemos oido eso de que "quièn mata diez veces puede matar cien veces mas", es decir lo que puede resultar algo mounstruoso para los ojos de los demas, para un simple asesino es una vida mas que se echa a un pozo del olvido. Por suerte nunca he matado a nadie, ya que nunca he pensado que matar o herir me convertirìa en alguien mas fuerte, o que eso demostrarìa que uno es superior que los demas.
Muchos son malos por voluntad, otros lo son porque la vida los trata asi, muchos mas son los que hacen el mal a quien les hace mal, y muy pocos son los que se atreven a perdonar cuando alguien les hace algùn daño. Pero quizas el problema mayor es que somos malos porque no nos atrevemos a perdonarnos a nosotros mismos, pensamos que como no hay perdòn para nosotros, debemos seguir cargando con una vida llena de odio o al vaiven de lo que ocurra.
Muchos mueren sin descubrirlo, o porque nadie les dijo alguna vez que podian cambiar todos esos sentimientos a traves del perdòn, que el odio si bien es algo inherente al ser humano, deberia convertirse en una llama necesarìa a calmar cuando esta nos rebasa y se agiganta para consumirnos.
Todos odiamos y hemos odiado alguna vez a alguien. He odiado a mi padre la vez que me castigò y no me dejo ir a un paseo con mis amigos, odiè a mi mamà aquella vez que ahogò a unos gatitos recien nacidos en la tina de mi casa, tambien odiè a aquellos que por alguna razòn me trataron mal sin haberles hecho yo nada malo, he odiado tan igual como he perdonado, pero finalmente con el tiempo uno va sediendo ante uno de estos dos señores, el odio o el perdòn.
Quien controla su corazòn puede controlar a su vez el odio y quien controla el odio puede sin duda aprender a perdonar.
¿ Es fàcil para tì perdonar a los demas? ¿Te has perdonado a ti mismo alguna vez?.
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Datos auxialiares :
- Odio hacer colas de pie, me gustarìa que las colas sean con asientos a los costados, como ya dije por ahì creo que esto es debido a mis pies planos, ¿o me estarè poniendo viejito?.
- Como dije mas arriba odio las matemàticas, odio ademas confesarlo, pero es que siempre me atrajeron màs las artes o los curso de letras.
- Odio afeitarme, en mi caso no le veo mucho provecho el caso de tener barba, pero bueno Dios asi lo quizo que le voy a hacer.
- Odio que me despierten temprano como a un soldado, odio que griten en la hora de la comida y finalmente odio tener que odiar a veces. Tengo otros odios màs importantes como a la guerra, la intolerancia y màs cosas, pero creo que eso irà en otro post.
- mmm... bueno aca como que falta màs comprensiòn que odio me parece, y mas perdòn :)
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